Recetas fáciles y muy sabrosas

Alcachofas fritas con miel

Cada vez que veo en el supermercado una bandeja de alcachofas quiero comprarlas todas. Sobre todo cuando empieza la época de estos vegetales, sobre octubre-noviembre.

Hay que aprovechar porque la temporada de la alcachofa no dura mucho, y enseguida nos quedamos sin ella, o las que hay son muy caras y amargas.

Alcachofas fritas con miel

Es sin duda, mi verdura favorita. No siempre fue así, pues antes solo la había probado cocida y no me había gustado demasiado, hasta que probé esta receta. Unas deliciosas alcachofas fritas con miel.

Únicamente requieren que las cortes correctamente, para utilizar su parte más deseada, su corazón y el tallo. Una vez preparadas, requieren un mínima preparación y muy poco tiempo de cocción.

Luego se vierte la miel encima y se fríen en un poco de aceite, el resultado son unas alcachofas crujientes y deliciosas, con un toque dulce que contrarrestar el amargor de esta verdura.

Esta es la lista de ingredientes que vas a necesitar:

Prepara la receta:

Empezamos preparando las alcachofas. Retiramos todas las hojas exteriores que están muy duras. Cuidado con no pincharnos, ya que cada hoja termina en punta. Una vez que quede la forma de un capullo, cortamos la punta del capullo para dejar expuesto el corazón, que es lo que nos interesa.

Limpiamos bien el tallo y la base de la alcachofa hasta que no tenga partes duras. Cortamos la alcachofa por la mitad longitudinalmente. Untamos con limón toda la alcachofa para evitar que se ponga negra.

Justo en el centro, hay una especie de pelusilla de color blanco muy fibrosa que hay que quitar, pues es muy desagradable para comer. También retiramos las hojas internas de color púrpura. Y cortamos de nuevo la alcachofa por la mitad.

Una vez que ya las tenemos preparadas, ponemos una olla con agua y sal a hervir. Añadimos las alcachofas cortadas con el limón partido a la mitad que hemos utilizado para evitar el pardeamiento, y dejamos que se cuezan 20 minutos, hasta que estén tiernas.

Esto lo podemos saber al pinchar en el cuello de la alcachofa con un cuchillo. Si están cocidas, el cuchillo tiene que penetrar fácilmente hasta el centro. Escurrimos las alcachofas para drenar todo el agua.

Sazonamos las alcachofas y vertemos sobre ellas la miel de manera uniforme. Ponemos una sartén con un chorrito de aceite de oliva a calentar y añadimos las alcachofas cuando el aceite se caliente.

Dejamos que se frían durante varios minutos, hasta que se empiecen a dorar, luego le damos la vuelta para que se hagan por los dos lados y queden bien crujientes.

Trasladamos las alcachofas a un plato con papel de cocina para que drenen el aceite, espolvoreamos el perejil picado por encima y servimos con un limón partido.